Conservas Arlequín

Conservas Arlequín le debe todo a el señor Ángel Viadero quien, con su carácter emprendedor, fundó una conservera de anchoas en salazón en el corazón del Cantábrico.
En aquellos tiempos la anchoa maduraba en barriles de madera, las latas se cerraban con estaño y el pescado se transportaba en cestas de mimbre.
Fruto del esfuerzo, los conocimientos en materia de pescado y la calidad del producto elaborado, la marca Arlequín se consolida y con el tiempo, amplía la gama de productos especializándose en el bonito del norte.
En el año 2000 Conservas Arlequín inicia una importante expansión a nivel comercial, ampliando significativamente su gama de productos y abriendo nuevos mercados.
A día de hoy, Conservas Arlequín está cerca de cumplir su primer centenario y se ha convertido en un referente tanto a nivel nacional como internacional, con presencia en los principales caladeros del mundo, sin perder su esencia de empresa familiar y teniendo claras sus bases fundamentales: